viernes, 13 de diciembre de 2019

La importancia del factor humano en el desarrollo de una cultura de mejora continua en las organizaciones




Ante los cambios tecnológicos que se viven actualmente podríamos pensar que la mejora de los procesos en las organizaciones debería ser tarea sencilla ya que cada día surgen nuevas tecnologías que las podemos incorporar a las tareas, logrando con ello que se facilite cada vez más las labores para nuestros colaboradores. Sin embargo, a veces descuidamos al principal factor que influye directamente en la creación de una cultura de mejora: el factor humano.


A pesar de que  contamos con varias metodologías de implementar mejora continua en nuestras organizaciones, aplicamos herramientas de calidad y eventualmente medimos, controlamos y mejoramos con el control estadístico de procesos, la realidad es que se consiguen excelentes resultados con todas y si consideramos aspectos como la reducción de costos, la mejora en tiempo de entrega y mejora de la calidad del producto o servicio podríamos llegar a la conclusión de que cualquier metodología o herramienta que apliquemos correctamente siempre nos dará un buen resultado, todo dependiendo de que es lo que la alta dirección de la organización estén buscando.

No obstante, muchas veces no nos percatamos de que sin el apoyo del personal que opera los procesos dichos cambios no se podrían lograr y es ahí donde invariablemente encontraremos en algunos casos el principal obstáculo ¿cómo convencer a la gente de que implemente cambios en sus actividades y que siempre mantenga esa actitud de identificar mejoras?, porque si bien se logran cambios en los proyectos de mejora la realidad es que en innumerables ocasiones al concluir dichos proyectos se tiende a regresar a nuestra zona de confort hasta que nuevamente nos soliciten o se implemente otro proyecto de mejora.

Por ello se vuelve primordial que nos enfoquemos en desarrollar y crear el ambiente propicio para crear una cultura de mejora continua teniendo como eje principal a nuestros colaboradores con programas de crecimiento personal y profesional, esquemas de incentivos que no necesariamente deben ser económicos, medios de comunicación adecuados a su contexto, objetivos estratégicos alineados, políticas claras y adecuadas, visión de mejora continua organizacional entre otros; hay que recordar lo que decía Phil Crosby “Mejorar la calidad requiere un cambio cultural, no solo una nueva dieta”; no sigamos trabajando únicamente con proyectos de mejora, hay que crear verdaderamente una cultura con nuestro factor humano.

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