Ante los cambios tecnológicos que se viven
actualmente podríamos pensar que la mejora de los procesos en las organizaciones
debería ser tarea sencilla ya que cada día surgen nuevas tecnologías que las
podemos incorporar a las tareas, logrando con ello que se facilite cada vez más
las labores para nuestros colaboradores. Sin embargo, a veces descuidamos al
principal factor que influye directamente en la creación de una cultura de
mejora: el factor humano.
A pesar de que
contamos con varias metodologías de implementar mejora continua en
nuestras organizaciones, aplicamos herramientas de calidad y eventualmente medimos,
controlamos y mejoramos con el control estadístico de procesos, la realidad es
que se consiguen excelentes resultados con todas y si consideramos aspectos
como la reducción de costos, la mejora en tiempo de entrega y mejora de la
calidad del producto o servicio podríamos llegar a la conclusión de que
cualquier metodología o herramienta que apliquemos correctamente siempre nos
dará un buen resultado, todo dependiendo de que es lo que la alta dirección de
la organización estén buscando.
No obstante, muchas veces no nos percatamos de
que sin el apoyo del personal que opera los procesos dichos cambios no se
podrían lograr y es ahí donde invariablemente encontraremos en algunos casos el
principal obstáculo ¿cómo convencer a la gente de que implemente cambios en sus
actividades y que siempre mantenga esa actitud de identificar mejoras?, porque
si bien se logran cambios en los proyectos de mejora la realidad es que en
innumerables ocasiones al concluir dichos proyectos se tiende a regresar a
nuestra zona de confort hasta que nuevamente nos soliciten o se implemente otro
proyecto de mejora.
Por ello se vuelve primordial que nos enfoquemos en desarrollar y crear
el ambiente propicio para crear una cultura de mejora continua teniendo como
eje principal a nuestros colaboradores con programas de crecimiento personal y
profesional, esquemas de incentivos que no necesariamente deben ser económicos,
medios de comunicación adecuados a su contexto, objetivos estratégicos
alineados, políticas claras y adecuadas, visión de mejora continua
organizacional entre otros; hay que recordar lo que decía Phil Crosby “Mejorar la calidad requiere un cambio
cultural, no solo una nueva dieta”; no sigamos trabajando únicamente con
proyectos de mejora, hay que crear verdaderamente una cultura con nuestro
factor humano.
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