La ausencia de un proceso definido hace que cualquier actividad quede sujeta a una ejecución arbitraria, y que el desempeño presente variaciones impredecibles. De ahí la importancia de identificar, mapear, gestionar y mejorar los procesos de las organizaciones.
Eventualmente los procesos se diseñan de manera empírica resultado de las experiencias de las personas que crean la organización; y debido a que las actividades día a día absorben nuestro tiempo, se complica el poder realizar un análisis de procesos donde podamos identificar los desperdicios o mudas (palabra en Japonés) que nos permita mejorarlos. Taichi Ohno (Toyota Production System) definió a los desperdicios de la siguiente manera: El despilfarro es todo lo que exceda la cantidad mínima
de equipos, materiales, piezas y tiempo de trabajo que sea absolutamente
esencial para la producción de cualquier producto.
Y aunque parece lógico que debemos trabajar con los mínimos necesarios para realizar nuestra labor y entregar un producto / servicio a nuestros clientes, la realidad es que siempre podemos encontrar actividades en las cuáles estamos "desperdiciando" algún tipo de elemento probablemente por estar en una "ceguera de taller", porque son actividades rutinarias, porque "siempre se ha realizado así" y otros pretextos que decimos para no hacer cambios.
Por eso se vuelve imprescindible realizar un análisis de nuestros procesos para poder identificar que desperdicios hay en ellos y emprender acciones que nos permitan mejorarlos; los 7 desperdicios que Ohno identifico son los siguientes:
- Sobreproducción;
- Inventario;
- Transporte;
- Movimientos;
- Esperas;
- Reprocesos;
- Defectos.
En posteriores entregas hablaremos más a detalle de cada uno de ellos.
